La velocidad nace de la precisión.
Desde la fibra de carbono hasta la carretera, cada fase es fruto de la unión entre la ingeniería, la tecnología y la experiencia italiana.
No nos limitamos a trabajar la fibra de carbono. Diseñamos su comportamiento.
En un cuadro de alto rendimiento, el material por sí solo no basta.
Lo que cuenta es el tipo de fibras, su orientación, la continuidad estructural, la cantidad de resina, la presión, la temperatura y el tiempo. Cada variable contribuye a determinar la forma en que la bicicleta transmite la potencia, afronta una curva y transmite al ciclista las sensaciones de la carretera.
Por eso, la tecnología de Ducati Cycling surge del control de todo el proceso de producción. Un sistema en el que el diseño, los materiales, las herramientas digitales y la sensibilidad humana trabajan juntos con un único objetivo: obtener una respuesta inmediata, precisa e instintiva.
Antes que una forma, un cuadro es un equilibrio.
Cada modelo nace de un objetivo dinámico concreto.
La transmisión de la potencia, la rigidez torsional, la precisión de conducción, el control, el confort y la reducción del peso se consideran partes de un único sistema. La geometría y la arquitectura de laminación se desarrollan conjuntamente, ya que la forma del cuadro y la disposición de las fibras deben actuar en la misma dirección.
La ingeniería define la respuesta de cada área de la estructura. Dónde hace falta mayor rigidez, dónde es necesario absorber tensiones, dónde el cuadro debe soportar las cargas y dónde debe acompañar el movimiento del ciclista.
Cada capa tiene una función.
Cada orientación produce una respuesta.
Cada detalle surge del rendimiento que queremos obtener.
Los pilares tecnológicos de Zecchetto Group
El rendimiento, capa tras capa.
combinan fibras seleccionadas y resinas epoxi, dispuestas según secuencias de
laminado específicas para controlar la rigidez y la resistencia. No existe un
solo tipo de carbono: fibras, capas y orientaciones se seleccionan a medida
según el rendimiento buscado. Así nace un cuadro rígido al pedalear con fuerza,
preciso en cada cambio de trayectoria y dócil en los terrenos más extremos,
manteniendo la máxima ligereza, balance y durabilidad.
La ligereza es un valor. La ligereza diseñada es
tecnología.
Continuidad estructural. Energía sin dispersión.
Cuando el diseño prevé una construcción monocasco,
las capas de fibra de carbono se laminan en el interior de un molde específico
para crear una estructura continua y coherente.
La continuidad de las fibras permite distribuir
las tensiones a lo largo del cuadro, reduciendo las discontinuidades
estructurales y optimizando la relación entre rigidez, resistencia y peso.
El resultado es una plataforma capaz de reaccionar
de forma inmediata al empuje sobre los pedales y de mantener la precisión y la
estabilidad bajo carga.
La máquina repite. La persona interpreta.
En Zecchetto Group, la automatización y la
artesanía no son dos mundos opuestos.
La tecnología garantiza precisión, control y
repetibilidad. La destreza humana interviene cuando se requiere sensibilidad,
capacidad de adaptación y experiencia con el material.
Un plotter puede cortar con absoluta precisión. Un
técnico sabe reconocer el comportamiento de una piel de fibra de carbono. Un
robot puede repetir una operación miles de veces. Una mano experta sabe
percibir una variación imperceptible e intervenir antes de que se convierta en
una imperfección.
Utilizamos la automatización donde se necesita rigor y
confiamos a las personas lo que requiere criterio.
De la fibra de carbono a la carretera.
La calidad no surge de una sola operación. Es el resultado de una secuencia precisa, en la que cada fase prepara y protege a la siguiente.
La automatización y la destreza artesanal intervienen en el momento en que pueden aportar el máximo valor: las máquinas garantizan repetibilidad y precisión; las personas interpretan el material y supervisan cada detalle con un único objetivo: lograr una respuesta inmediata, precisa e instintiva.
1. Diseño y fabricación de los moldes
La forma del resultado nace aquí.
El molde traduce el diseño digital en una geometría real. Debe garantizar precisión dimensional, estabilidad durante el ciclo térmico y repetibilidad a lo largo del tiempo.
La gestión directa de los moldes permite controlar las tolerancias, los plazos de desarrollo y la calidad de las superficies, además de agilizar el perfeccionamiento de cada nuevo diseño.
Antes de moldear la fibra de carbono, creamos el molde perfecto donde cobrará vida la estructura.
2. Almacenamiento controlado
Proteger el potencial del material.
Las láminas de fibra de carbono preimpregnadas se conservan en cámaras frigoríficas a temperatura controlada.
El control térmico ralentiza la reacción de la resina y permite que el material mantenga inalteradas su trabajabilidad, estabilidad y características mecánicas hasta el momento de su uso.
La calidad de un cuadro comienza antes de que la fibra entre en el molde. Comienza por la forma en que se conserva.
3. Corte de precisión
Tecnología digital. Sensibilidad manual.
Un software de nesting organiza los patrones de corte, optimizando la disposición de las capas y reduciendo los sobrantes de material.
Los trazadores automáticos garantizan velocidad, precisión y repetibilidad, respetando la orientación de las fibras definida en el diseño.
4. Laminado en entorno controlado
Aquí se forja el carácter del cuadro.
La laminación se lleva a cabo en entornos controlados en cuanto a temperatura, humedad y concentración de polvo.
Siguiendo una secuencia definida, los técnicos colocan manualmente cada elemento de carbono dentro del molde. La orientación, la superposición y la continuidad de las fibras determinan el comportamiento mecánico de las distintas zonas del cuadro.
En esta fase se define cómo el cuadro transmitirá la potencia, cómo responderá al terreno y qué sensaciones transmitirá al ciclista.
5. Vacío y autoclave
Presión, temperatura, tiempo.
Una vez finalizada la laminación, se cierra el molde y se prepara para crear el vacío. Este proceso favorece una perfecta unión entre las capas y ayuda a purgar cualquier resto de aire del laminado.
A continuación, el componente se somete a un ciclo controlado de temperatura y presión en autoclave.
Cada parámetro se define en función del componente y de los materiales utilizados.
Es el momento en el que el diseño se convierte en estructura.
6. Preparación de la superficie
La perfección empieza por lo que no se ve.
Antes de recibir el color, cada bastidor pasa por una secuencia de procesos dedicados a la preparación de la superficie.
El lijado y las comprobaciones se repiten hasta conseguir una base uniforme, lisa y lista para el acabado final.
Es un proceso que requiere paciencia, en el que el método se une a la sensibilidad del operario.
Porque un acabado perfecto solo puede surgir de una superficie preparada con el mismo esmero con el que se ha fabricado el marco.
7. Pintura y acabado
La tecnología se convierte en identidad.
Sobre la superficie preparada toma forma la identidad visual de Ducati Cycling.
El color, los gráficos y el acabado se aplican mediante un ciclo concebido para encontrar el equilibrio adecuado entre la calidad estética y la reducción del peso.
Las líneas gráficas dialogan con las geometrías del cuadro. El color realza las líneas, el movimiento y el carácter, convirtiendo una obra de alto rendimiento en un icono reconocible a primera vista.
La pintura no oculta la tecnología, sino que la hace visible.
8. Control de calidad
La calidad no es la última fase, sino que acompaña todo el proceso productivo.
Los materiales, el laminado, las superficies, las dimensiones y las interfaces se comprueban en diferentes momentos del proceso de fabricación. Cada pieza acabada se somete a minuciosas inspecciones visuales y dimensionales, así como a pruebas de encaje y verificaciones funcionales.
Cada detalle debe cumplir los parámetros establecidos antes de pasar a la fase siguiente.
9. Montaje final
El cuadro se convierte en bicicleta.
Una vez finalizado el pintado, el cuadro se completa con los componentes previstos.
La transmisión, el sistema de frenos, las ruedas y el resto de componentes se instalan y ajustan siguiendo procedimientos definidos.
Se presta especial atención a los acoples, las alineaciones, los pares de apriete y al correcto funcionamiento de cada sistema.
El montaje requiere precisión, experiencia técnica y atención a cada punto de unión. Los pares de apriete, los acoples y las calibraciones se ejecutan al detalle para garantizar la funcionalidad, la fiabilidad y la coherencia con el rendimiento previsto.
En esta fase, el cuadro se integra con todos los elementos necesarios para formar una bicicleta completa, lista para las comprobaciones finales.